Orden de la Compañía de María N. S.
Provincia de Chile

Santiago, 15 de Mayo de 2006.

Queridos y queridas
Hermanas
Educadores y Educadoras,
Alumnos, Alumnas,
Padres y Apoderados,
Directores de la Fundación:


            Queremos  hacernos presente en cada una de las Comunidades Educativas para celebrar  y agradecer este 15 de Mayo, la Santidad de Juana  Lestonnac. Toda su vida en un valioso mensaje de santidad que se logra en el día a día viviendo con entrega generosa. Si, hoy celebramos el reconocimiento que le hace la Iglesia a su persona y a su obra en la realización de un Proyecto Educativo, y canoniza en ella lo que ese Proyecto significa:
 “tender la mano a donde se necesite”

“servir de una manera siempre nueva”,

“mantener la llama encendida”,

“llenad vuestro nombre” María es nuestra identidad,

con Ella enriquecemos nuestros corazones y

formamos nuestra gran familia, la familia “Compañía de María”…

            La Iglesia reconoce en SANTA JUANA DE LESTONNAC, un Proyecto que plasma en el ser-hacer, un modo de trabajar  educando, como camino de santificación; desafío que hoy queremos acoger con cariño y corresponsabilidad.
          
            Hacemos comunión en esta fiesta que nos invita a seguir caminando en este sueño de Juana de Lestonnac.

                                         Hnas Esperanza Bagnara F, M Ángeles Martínez y Silvia Coloma

                                                                 Superiora Provincial y Equipo


                  
 Orden de la Compañía de María N. S.
              Provincia de Chile

Una fe que evoca y convoca,
a ser camino de Santidad, Educando.

              
    Al hacer memoria este 15 de mayo, quisiera abrir la puerta para recoger y contemplar los hechos y acontecimientos que hasta el hoy nos permiten seguir celebrando como fiesta esta fecha.
              
                Celebramos en nuestras Comunidades Religiosas, los Colegios, con los amigos y amigas de la Compañía de María la vida de Juana de Lestonnac, que nació en Burdeos el año 1556 y murió en el año 1640, ochenta y cuatro años de vida, que la Iglesia reconoce oficial y públicamente la santidad de Juana de Lestonnac. ¡JUANA DE LESTONNAC, ES SANTA!

              
Esto es lo que celebramos el 15 de Mayo de cada año. Porque un 15 de mayo del  año 1949, el Papa Pío XII, canonizó solemnemente, es decir,  reconoció su santidad que testimonia a lo largo de toda su vida: de niña, adolescente, esposa y madre de familia,  viuda, Hermana consagrada al Dios de Jesús, Fundadora de la Compañía de María… a una mujer que forja su santidad en el día a día, buscando y respondiendo generosamente a Dios que la llamaba.

               Pasaron 309 años, desde el año 1640 al 1949 para este reconocimiento. La fama de Santa la tenía ya en vida… “la gente de Burdeos hablaba con naturalidad de la Santa de la Calle del Ha”, Se cuenta que el Padre Campeils, jesuita que la atendió espiritualmente hasta el final de su vida, animó en ese momento a las Religiosas a solicitar en Roma la Beatificación de su Fundadora. Pero las circunstancias de la Revolución Francesa (1790) entorpecieron el proceso, porque entre otras cosas, el cuerpo de Juana de Lestonnac había desaparecido entre los disturbios de la guerra.

           Mientras la Compañía  de María se extendía por varios Continentes, alrededor de tres mil doscientas Religiosas rezaban por la glorificación de su Fundadora, Dios se valió de la Madre Teresa Duterrail, de nacionalidad francesa, que con cariño y fortaleza a toda prueba, logró encontrar el cuerpo desaparecido y enterrado en tiempos de la Revolución.

               Con todos los antecedentes es introducida la causa de su Beatificación, el 23 de Septiembre del 1900,  la Iglesia la reconoce por su vida y por sus milagros…

Unos de los milagros más notables fueron:

 “La curación del hijo del Sr. Estagnol, médico famoso de esta ciudad. Este joven se había hecho una herida grave en la cabeza, la cual exigía una operación en extremo peligrosa. El padre afligido, recomendó su hijo, a las Religiosas de Nuestra Señora, las cuales le enviaron el relicario de Juana de Lestonnac; lo pusieron sobre la cabeza del herido, éste se sintió repentinamente aliviado, y dentro de pocos días, completamente sanado” (Casa de Béziers, 1793).

La sanación a la Hermana Carmen Gay, religiosa de la Compañía de María de Calella (Cataluña, España), estaba enferma “con un tumor canceroso en el recto, había visto varios médicos y todos coincidían en el diagnóstico, así como no se recomendaba la operación porque no haría mas que aumentar los dolores de la enferma. Le habían administrado los últimos sacramentos, la hermana los recibió dando testimonio de aceptar la voluntad de Dios”.

                La Superiora M. Joaquina Cabot,  viendo lo que sufría reza la novena a la Beata Juana de Lestonnac junto a la Comunidad, pidiéndole “su curación, si esta era la voluntad de Dios, o bien, se dignara poner fin a tanto sufrimientos llevándosela  al cielo”. Suspendió toda medicación y preguntó al médico si podría considerarse milagrosa la curación… “si, si, sería un milagro, pues no hay curación, ni remedio para ella”. Con esta seguridad la Comunidad comenzó la novena, el día sexto la hermana Carmen había comulgado, antes de la misa, como acostumbraba. La enfermera viéndola tranquila salió un instante de su dormitorio para asistir a la Capilla con el resto de la Comunidad.

                La Hermana Carmen se queda dormida un instante, al despertar se reprochaba como ingratitud hacia Jesús, el haberse dormido cuando acababa de recibirlo en la comunión. Al mismo tiempo, con sorpresa siente que no tenía dolor alguno, algo le había ocurrido. Quería levantarse, pero tenía miedo de caerse; al fin dijo “eso es poca fe”, se levantó y se sostenía perfectamente. Salió y fue a la habitación de otra enferma, quien asustada, porque pensó que estaba muerta y era una aparición. La enfermera no la encuentra y se asusta, al encontrarla la reprende por la imprudencia de haberse levantado… ante esto las preguntas eran muchas para las hermanas, solo decía con mucha humildad “estoy sana, estoy sana”. 

                 Enterándose la Superiora de lo ocurrido, solo siente la necesidad de quedarse dando gracias a Dios, y le pide a la hermana Carmen que se  presente a toda la comunidad reunida “casi resucitada”, hay lágrimas de emoción,  sienten algo sobrenatural, van todas a la Capilla a dar gracias a Dios (Te-Deum) y completar la novena, ahora de Acción de Gracias. El Doctor cuando la vio le pregunta: ¿Usted es la enferma que vi ayer en cama casi moribunda?,  “!verdaderamente esto es un milagro de Dios!” . Esto sucedió un 11 de Noviembre del año 1920.

                  Los 1º de mayo de cada año, se celebra en las Comunidades y en los Colegios, el día en que Juana de Lestonnac, se consagró a través de los votos  de pobreza, castidad y obediencia a Dios; junto a sus primeras compañeras: Serena Coqueau, Magdalena de Landrevie, Isabel de Maisonneuve y Margarita de Poyferré que toman el hábito (Novicias), esto fue un 1º de mayo en el año 1608, en la Capilla del Espíritu Santo, Burdeos, Francia.

            El milagro clave en este proceso de canonización fue el 1º de mayo de 1941, hecho a la Hermana Adela Palombo, religiosa de la Compañía de María, de nacionalidad italiana, estaba destinada en la Comunidad de Tournemir, Francia. Ella se enferma y fue desahuciada a morir por un tumor cerebral, los doctores pronosticaban que de un momento a otro ocurriría el desenlace “el hilo de su vida está a punto de romperse”. Las Hermanas de Comunidad se sienten inclinadas a hacer “una novena” a su Fundadora, la comienzan el 23 de Abril y la acaban el 1 de Mayo. La enferma siente en su atormentada cabeza una corriente de vida, siente una mano amable y cariñosa que se posaba sobre su cabeza y escucha que le decían “Leves vous. Vousestguérie”, “levántate que estás curada”. En el mismo momento el milagro produce sus efectos de sanación. La hermana Adela Palombo aparece por la casa radiante y transfigurada, pidiendo que le den de comer. Los médicos confirman su sanación por intervención de Dios, hecho que les convirtió a la fe Católica.

            El 15 de Mayo de 1949, el Papa Pío XII, sube en la Iglesia Basílica de San Pedro en el Vaticano, los escudos de la Compañía de María enlazados con los de Montserrat - Lestonnac. Se hace la procesión “de camino a los altares” con un gran estandarte con el retrato de Juana de Lestonnac, seguido de ochenta y cuatro Obispos, doce Cardenales de distintas partes del mundo que acompañan al Papa para invocar al Espíritu Santo, y proclamarla ¡SANTA JUANA DE LESTONNAC!

            La Basílica estaba repleta. Entre las personas que acompañan a la Congregación de la Compañía de Maria en tal gran acontecimiento, destacan: un gran grupo de religiosas venidas de todo el mundo, con la Madre General Agustina Montero, las Madres Carmen Gay y Adela Palombo, favorecidas con los milagros que confirmaron su santidad; y cuarenta y dos descendientes de la familia Montserrat – Lestonnac.

              ¡Si!, hoy 15 de Mayo celebramos la Santidad de Juana  Lestonnac, y podemos llamarla Santa con cariño. Toda su vida es un valioso mensaje de santidad que se logra en el día a día viviendo con entrega generosa.

            ¡Si!, hoy celebramos el reconocimiento que le hace la Iglesia a su persona y a su obra en la realización de un Proyecto Educativo, y canoniza en ella lo que ese Proyecto significa de:
“tender la mano a donde se necesite”

“servir de una manera siempre nueva”,

“mantener la llama encendida”,

“llenad vuestro nombre”,

            María de Nazareth, Nuestra Señora,  es nuestra identidad, con Ella enriquecemos nuestros corazones y formamos nuestra gran familia, la familia “Compañía de María”…

            La Iglesia reconoce en SANTA JUANA DE LESTONNAC, en el trabajo de educar, un camino de santificación.

            Que este material que hemos recogido desde los Archivos, junto a la Hna. Pilar Marín pueda ayudarnos y a motivarnos  a “volver a la fuentes”, con cariño



                                                                                Esperanza Bagnara Figueroa.
                                                                        Provincial de la Compañía de María N.S.

Santiago, 15 de Mayo de 2006